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Los entresijos del comercio justo
Existen tres condiciones básicas que deben ser cumplidas para
definir una transacción como comercio justo:
-
Debe
existir una relación directa entre productores y consumidores,
evitando al máximo los intermediarios o especuladores.
-
Se debe
practicar el “precio justo” que permita al productor y a su
familia vivir dignamente de su trabajo.
-
Establecer
relaciones y contratos a largo plazo basados en el respeto mutuo.
Por otro lado y como se
acaba de mencionar, la actuación del comercio justo incide en un
punto determinante: la fijación del precio y el reparto del mismo
que se paga por el producto.
En el comercio
tradicional, es sabido que la presión de las multinacionales
determina unilateralmente los precios, abusando de su posición de
privilegio. Los precios que se establecen para los productos
producidos bajo el comercio justo son ligeramente superiores a los
que del comercio internacional.
El sobreprecio es una
condición indispensable del comercio en tanto que no sería una
novedad el que se compraran productos a los mismos precios que rigen
el comercio convencional, precios que hunden en la pobreza a los
países subdesarrollados.
Los precios
de los productos como el café, el cacao, el azúcar, el algodón, el
arroz, las especias y toda esa gama de los llamados “productos de
postre” que son exportados a los mercados de los países
desarrollados a precios que no retribuyen el valor añadido del
trabajo invertido en la producción. Son productos con mucho valor
añadido que no se refleja en los bajos precios, de manera que al
comprarlos el intermediario obtiene una gran cuota de valor no
retribuido que, finalmente, al revenderlo le reportará un alto
margen de beneficio.
La función del
sobreprecio no es más que la de retribuir de manera justa el trabajo
invertido para producir un bien. Hay que tener en cuenta que si
comparamos con los productos que podemos encontrar en tiendas
especializadas en ofrecer bajos precios, debemos preguntarnos cuál
es el coste humano que se ha pagado, en forma de explotación
laboral, para que puedan llegar a nuestras manos esos productos a un
precio tan increíblemente barato. Y si la comparación se hace con
artículos de alta calidad, como lo son los de comercio justo, los
precios son similares e incluso en ocasiones inferiores a los de
tiendas especializadas.
En cuanto a la
distribución del precio, esta se realiza de la manera que realmente
se debería: en función del esfuerzo invertido. Tomando como
referencia el café, mostraremos una comparativa de la distribución
bajo el comercio justo y bajo el comercio tradicional.
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COMERCIO JUSTO |
COMERCIO
TRADICIONAL |
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Gráfico 1: Distribución del precio del café
En el gráfico podemos
apreciar claramente en qué se invierte nuestro dinero cuando tomamos
una taza de café de comercio justo y cuando tomamos una del comercio
tradicional. En el comercio tradicional, las multinacionales se
llevan un tercio del precio del café. En cambio, en el lado del
comercio justo, la figura de la multinacional desaparece y los
beneficios que esta se lleva se destinan casi íntegramente a los
productores y trabajadores. En cuanto al resto de partes, la
proporción es similar.
Lo mismo sucede con el
resto de productos producidos por los agricultores y artesanos de
esto países. Por ello, la próxima vez que compremos algún producto,
debemos de pararnos a pensar quién es el más beneficiado.
Como ya hemos
mencionado, el comercio justo se configura como una alternativa al
comercio tradicional. La diferencia la marca la aplicación de una
serie de principios indispensables
para que los
productos lleven el sello que los clasifica como productos de
comercio justo. Estos principios se pueden resumir en los
siguientes:
v
Salarios y
condiciones de trabajo dignas.
Los sueldos que
reciben los trabajadores del sur les condenan a ser esclavos de la
pobreza.
La mayoría son jornaleros o pequeños campesinos que cultivan sus
parcelas o, en su caso, deben andar varios kilómetros para llegar
hasta las plantaciones. Todo salario debe retribuir adecuadamente el
esfuerzo que todo trabajador realiza.
v
No a la explotación infantil.
Los niños y niñas trabajan como adultos en muchos países en vías de
desarrollo.
Los jornaleros
son ayudados por sus hijos para así aumentar los ingresos. Las
situaciones de extrema pobreza que viven las familias les fuerzan a
ello. Sin una escuela que les facilite un mejor futuro, trabajan
demasiadas horas y viven en condiciones insalubres y expuestos a
enfermedades. Además, cobran menos por su trabajo y sufren
trastornos que les afectan física y psíquicamente.
v
Igualdad entre los hombres y las mujeres.
Al igual que en los países occidentales se reclama que las mujeres
sean igualmente aceptadas y retribuidas en sus trabajos, en estos
países se debe aplicar la misma regla con el fin de no añadir
mayores desigualdades que las que ya existen. El 70% de los que
viven en la pobreza absoluta son mujeres y hay un abismo entre la
retribución que las mujeres reciben y el papel que desempeñan en la
sociedad.
v
Respeto al medio ambiente.
La sobreexplotación de los recursos naturales compromete el
desarrollo de los países del sur.
En los últimos
años, se ha intensificado el uso de pesticidas y fertilizantes en
las plantaciones. Se estima que en los países subdesarrollados se
utilizan sin control unas 400.000 toneladas anuales de pesticidas,
muchos de ellos prohibidos en los países del Norte.
Aunque a corto plazo eliminan las plagas, estos productos afectan a
la piel y a las vías respiratorias, y provocan la degradación de los
suelos y la contaminación del medio ambiente, con la consiguiente
recesión de los cultivos.
v
Derechos laborales.
La ausencia de derechos laborales dificulta la obtención de unas
condiciones de vida y trabajo más dignas.
En muchos países
de Sudamérica y África, los capataces van armados, los temporeros se
hacinan en alojamientos precarios, no hay ninguna cobertura
sanitaria para prevenir enfermedades o accidentes, las leyes no
permiten la asociación o sindicación y, si la permiten, los sicarios
se encargan de perseguir a los activistas. Son sólo algunos de las
situaciones que sufren los trabajadores en vida diaria. Con las
organizaciones de comercio justo, los derechos laborales deben
establecerse antes de poder configurarse como tales.
Ahora bien, mucha gente se preguntará cuáles son las ventajas del
comercio justo frente al comercio convencional. Por un lado, los
productores pequeños no se ven marginados de los mercados, son
reconocidos por su historia y experiencia, fortaleciendo así su
identidad productiva y cultural. Su esfuerzo es premiado con un
precio justo y habitualmente mejora su relación con otros actores
del comercio convencional.
Y desde una perspectiva
más personal, los consumidores también se ven beneficiados ya que
los productos comerciados a través del comercio justo se
caracterizan por una mayor transparencia, deben incorporar los
costos ambientales y sociales asociados a su producción, por tanto,
se trata de bienes elaborados con mayor respeto de las condiciones
del medio ambiente y son obtenidos en mejores condiciones laborales
para los trabajadores. Otra ventaja es la posibilidad de reconocer
el origen de estos productos.
Retomando el ejemplo del café, mostramos estos beneficios
de forma gráfica:
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Café convencional |
Café de comercio
justo |
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No tenemos suficiente información sobre el origen del café ni
ninguna garantía sobre las condiciones en que se ha producido. |
Tenemos información sobre las organizaciones de pequeños
productores y la garantía de que se ha elaborado en condiciones
dignas. |
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El precio se decide en las bolsas de Nueva York o de Londres y a
menudo no cubre las necesidades básicas de las familias
productoras. |
Se acuerda con las organizaciones un precio por el café que
permite cubrir los costes de producción e invertir en el
desarrollo de las comunidades. |
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Las relaciones comerciales son con frecuencia inestables y
provocan inseguridad en los grupos productores. |
Se da soporte a los grupos cafeteros para dar fuerza a las
estructuras de su organización favoreciendo relaciones
comerciales a largo plazo. |
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No hay un trato directo con los grupos cafeteros y algunos
intermediarios obtienen beneficios millonarios. |
Se eliminan intermediarios innecesarios y se establecen
relaciones comerciales más directas con las organizaciones
productoras. |
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A menudo se cultiva en grandes plantaciones donde es común el
uso de pesticidas y agroquímicos. |
Se obtienen cafés respetuosos con el medio ambiente que a menudo
se cultivan en pequeñas propiedades boscosas. |
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Los grupos cafeteros dependen excesivamente de la venta del café
y son muy vulnerables a las bajadas de precios. |
Se favorece la diversificación productiva para garantizar la
alimentación de familias y la venta en los mercados locales. |
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Se basa en un modelo de relaciones comerciales que a menudo
favorece los intereses de los más ricos en contra de los más
pobres. |
Se basa en otra forma de relación comercial, solidaria, justa,
participativa y responsable que da un trato preferente a los más
desfavorecidos. |
Tabla 1: Las 7 diferencias
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