"Vivimos en una sociedad que sabe muy bien el precio de todo pero no conoce el valor de nada". Oscar Wilde
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Del comienzo hasta la actualidad

El movimiento de comercio justo parece algo tremendamente nuevo debido a su escasa aparición en los medios de comunicación. Sin embargo, este ya tiene una tradición bastante larga.

Alrededor de los años 60 se estaba generando en Europa un malestar social, aún minoritario, por la situación que corrían los países menos desarrollados a causa, en gran parte, de la supremacía de los países en los que vivían. En esa misma época, se estaba llegando al fin de la colonización de estos países por parte de las antiguas metrópolis. Sin embargo, esta colonización ya tuvo sus consecuencias en dichos países. El actual modelo de comercio internacional ya estaba vigente en tiempos de las colonias y regía las relaciones entre éstas y las metrópolis. Por tanto, aunque independizadas políticamente, las colonias seguían dependiendo económicamente. Los países occidentales tenían y tienen poder para influir considerablemente en el comercio y las inversiones mundiales, fijando precios de forma unilateral en muchos casos y abusando de su privilegiada situación.

Es en el año 1964 cuando se celebra la “Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo” (UNCTAD), primera reunión celebrada bajo el lema “Comercio, no ayuda”. En ella se definieron una serie de propuestas a favor de nuevas relaciones entre los países ricos y los empobrecidos. Las resoluciones, vetadas por ocho de los países más ricos, implicaban, entre otras acciones, la activación de mecanismos comerciales más justos. Además de no aceptar estas resoluciones, establecieron una serie de aranceles para perjudicar el comercio llegado desde fuera, no permitiendo el libre comercio. Sin embargo, se siguieron realizando ayudas a estos países que, en cierta medida, introdujeron la corrupción mediante la “compra” de sus gobernantes y personas con mayor influencia.

Dentro de este contexto surgió el movimiento del Comercio Justo, que tendría sus frutos en la formación de la fundación que lleva el mismo nombre. Dicha fundación abrió la primera tienda en 1969 en Holanda, que llevaron en los dos siguientes años a la apertura de 120 tiendas más.

Surge así lo que se ha pasado ha denominar la primera generación de comercio justo, caracterizada porque las organizaciones de comercio justo son las que asumen la función comercial e importan los productos de sus países de origen. Además, juegan un gran papel garantizando su procedencia y la obtención de los mismos en justas condiciones.

Tras el desarrollo de esta primera generación, se dio paso a la segunda, donde el elemento más importante a destacar es la creación de los sellos de garantía. Estos, como su propio nombre indica, garantizan la procedencia, calidad y respecto de la naturaleza por parte de los productos. Esto supone que el papel que jugaban las organizaciones pasa a ser de estos sellos, oficializando e internacionalizando los estándares de producción. El sello supone que todo aquel que intervenga en el proceso, ya sean los productores, distribuidores, importadores o, incluso, el propio producto, pasan unas estrictas auditorias que dan fe que están trabajando bajo la filosofía del comercio justo.

Este es el momento en el que actualmente se encuentra el comercio justo, movimiento internacionalmente difundido y promulgado en mayor o menor medida.

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