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Del comienzo hasta la actualidad
El movimiento de
comercio justo parece algo tremendamente nuevo debido a su escasa
aparición en los medios de comunicación. Sin embargo, este ya tiene
una tradición bastante larga.
Alrededor de los años
60 se estaba generando en Europa un malestar social, aún
minoritario, por la situación que corrían los países menos
desarrollados a causa, en gran parte, de la supremacía de los países
en los que vivían. En esa misma época, se estaba llegando al fin de
la colonización de estos países por parte de las antiguas
metrópolis. Sin embargo, esta colonización ya tuvo sus consecuencias
en dichos países. El actual modelo de comercio internacional ya
estaba vigente en tiempos de las colonias y regía las relaciones
entre éstas y las metrópolis. Por tanto, aunque independizadas
políticamente, las colonias seguían dependiendo económicamente. Los
países occidentales tenían y tienen poder para influir
considerablemente en el comercio y las inversiones mundiales,
fijando precios de forma unilateral en muchos casos y abusando de su
privilegiada situación.
Es en el año 1964
cuando se celebra la “Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo” (UNCTAD), primera reunión celebrada bajo el lema
“Comercio, no ayuda”. En ella se definieron una serie de propuestas
a favor de nuevas relaciones entre los países ricos y los
empobrecidos. Las resoluciones, vetadas por ocho de los países más
ricos, implicaban, entre otras acciones, la activación de mecanismos
comerciales más justos. Además de no aceptar estas resoluciones,
establecieron una serie de aranceles para perjudicar el comercio
llegado desde fuera, no permitiendo el libre comercio. Sin embargo,
se siguieron realizando ayudas a estos países que, en cierta medida,
introdujeron la corrupción mediante la “compra” de sus gobernantes y
personas con mayor influencia.
Dentro de este contexto
surgió el movimiento del Comercio Justo, que tendría sus frutos en
la formación de la fundación que lleva el mismo nombre. Dicha
fundación abrió la primera tienda en 1969 en Holanda, que llevaron
en los dos siguientes años a la apertura de 120 tiendas más.
Surge así lo que se ha
pasado ha denominar la primera generación de comercio justo,
caracterizada porque las organizaciones de comercio justo son las
que asumen la función comercial e importan los productos de sus
países de origen. Además, juegan un gran papel garantizando su
procedencia y la obtención de los mismos en justas condiciones.
Tras el desarrollo de
esta primera generación, se dio paso a la segunda, donde el elemento
más importante a destacar es la creación de los sellos de garantía.
Estos, como su propio nombre indica, garantizan la procedencia,
calidad y respecto de la naturaleza por parte de los productos. Esto
supone que el papel que jugaban las organizaciones pasa a ser de
estos sellos, oficializando e internacionalizando los estándares de
producción. El sello supone que todo aquel que intervenga en el
proceso, ya sean los productores, distribuidores, importadores o,
incluso, el propio producto, pasan unas estrictas auditorias que dan
fe que están trabajando bajo la filosofía del comercio justo.
Este es el momento en
el que actualmente se encuentra el comercio justo, movimiento
internacionalmente difundido y promulgado en mayor o menor medida.
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